Manual de botánica electoral: la floreciente temporada del cartél marchito
Hay que reconocerle un mérito a la política local: es la única disciplina capaz de modificar la geografía urbana de un día para otro. Bastó que se abriera el periodo de campaña para que nuestras calles, paseos centrales y esquinas cobraran una vida que nadie pidió. Repentinamente, los árboles florecieron carteles, las columnas de luz mutaron en soportes de gigantografías y la ciudad entera se convirtió en un catálogo al aire libre de sonrisas perfectas y promesas a estrenar.
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