Como la cigarra – María Elena Walsh (Argentina, 1973)
September 14, 2026

Introducción: la canción que sobrevivió a la censura
Duodécima entrega de la serie, y tercera en castellano. Pero esta vez el castellano no es el de Violeta Parra ni el de Víctor Heredia: es el de María Elena Walsh, la poetisa que escribió para niños y para adultos, la que hizo reír y la que hizo llorar, la que cantó sobre tortugas y ejecutivos, sobre el reino del revés y sobre la resurrección. Como la cigarra es quizás su canción más emblemática, la que se convirtió en un himno de resistencia contra la dictadura militar argentina, la que Mercedes Sosa tuvo que grabar en el exilio porque la censura la prohibió en su propio país.
La Argentina de 1973. La canción fue compuesta en 1968 y publicada en noviembre de 1973, en el álbum homónimo Como la cigarra. Ese año, Argentina vivía un momento de aparente esperanza: en marzo, Héctor Cámpora ganó las elecciones libres, poniendo fin a la dictadura militar de Lanusse que había durado siete años. En septiembre, Juan Domingo Perón regresó del exilio y fue electo presidente. Walsh no era peronista, pero el disco abría con Venceremos (el himno de los derechos civiles estadounidense popularizado por Joan Báez), y contenía canciones cercanas a los movimientos latinoamericanos de la época: la nueva trova, el tropicalismo, la nueva canción.
Pero la esperanza duraría poco. En 1976, otro golpe de Estado —el más brutal de la historia argentina— instauró una dictadura cívico-militar que desapareció a 30.000 personas, censuró la cultura y obligó al exilio a miles de artistas. Y entonces la canción, que había nacido como una reflexión personal sobre las vicisitudes del oficio artístico, se convirtió en un himno de resistencia. Las estrofas que Walsh había escrito pensando en su propia vida —“Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui sola y llorando”— adquirieron un significado político aterrador. La canción fue prohibida, pero no desapareció: se cantaba en los cafés, en las casas, en las reuniones clandestinas.
El hilo de la serie. Después de la palabra propia (The Guitar Man), la mañana estrenada (Morning Has Broken), la tarde habitada (Itapoã), la hoja que palidece (Aquarela), el duelo azul (Un gatto nel blu), la promesa rota (Ci sarà), el canto como estrategia (En chantant), el paraíso perdido (La Bohème), el apocalipsis en broma (99 Luftballons), la fogata de la presencia (Razón de vivir) y el tiempo reversible (Volver a los 17), esta entrega propone el tema más político de todos: la supervivencia. No la supervivencia física —aunque también— sino la supervivencia del canto, de la voz, de la identidad. La cigarra canta después de un año bajo la tierra. Nosotros cantamos después de la dictadura, después del exilio, después de todo.
María Elena Walsh: la poetisa que hizo reír y resistir
María Elena Walsh (Villa Sarmiento, provincia de Buenos Aires, 1 de febrero de 1930 – Buenos Aires, 10 de enero de 2011) fue poetisa, novelista, escritora, dramaturga, cantautora y compositora, y fue considerada uno de los mitos vivientes de la cultura argentina. Hija de una familia de clase media ilustrada, estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y a los quince años ya publicaba poemas en revistas como El Hogar y Sur. Su primer libro, Otoño imperdonable (1947), recibió críticas tan elogiosas que la Fundación Williams le otorgó una beca para estudiar en Estados Unidos.
En 1952, molesta con la censura que percibía en el gobierno de Perón, viajó a París con su compañera Leda Valladares, con quien formó un dúo artístico que interpretó canciones folclóricas argentinas en Europa durante diez años. A su regreso, se volcó a la literatura infantil y creó personajes que se volvieron inmortales: la Tortuga Manuelita, la Mona Jacinta, el Rey Bombo, Doña Disparate. Su libro El reino del revés (1965) es, hasta hoy, una de las obras más leídas de la literatura infantil en español.
Pero Walsh no se quedó en el infantil. A fines de los años sesenta, agotado su repertorio para niños, se volcó a escribir canciones para adultos. Su espectáculo Juguemos en el mundo (1968) fue un fenómeno en Buenos Aires: un café-concert donde cantaba sobre ejecutivos, sobre el diccionario, sobre la política. En 1978, tras el golpe de Estado de 1976, sintió que “el show había terminado” y decidió dejar de componer y cantar.
En 1981, le diagnosticaron cáncer óseo, y durante ese período retomó Como la cigarra con especial intensidad. Sobrevivió al cáncer, como sobrevivió a la censura, como sobrevivió a todo. Con el regreso de la democracia en 1983, integró el Consejo para la Consolidación de la Democracia y recibió la distinción de Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Murió en 2011, a los 80 años, dejando una obra de más de 50 libros y 20 discos que sigue acompañando a generaciones.
La versión icónica: Mercedes Sosa en el exilio
La canción fue publicada en 1973 en el álbum Como la cigarra de María Elena Walsh, con arreglos simples de Santiago Chouny que creaban “un ambiente litoraleño más cercano a la guaranía”. Pero la versión que se volvió emblemática fue la de Mercedes Sosa.
En 1978, la Negra grabó la canción para el sello Polygram, acompañada por la orquesta de Oscar Cardozo Ocampo, y la incluyó en su álbum Serenata para la tierra de uno. Pero la censura militar la descartó. Mercedes Sosa tuvo que volver a grabar el álbum en México, esta vez con Colacho Brizuela en la guitarra. Durante su exilio, siguió interpretando la canción, que consideraba fundamental. Una versión suya, grabada en Lugano, Suiza, para un programa de televisión, se convirtió en una de las versiones míticas.
En 1982, cuando regresó a Argentina tras el exilio, Mercedes Sosa incluyó Como la cigarra en su repertorio, y la canción se convirtió nuevamente en un himno del exilio y del reencontrarse con el país. León Gieco la escuchó y decidió incluirla en su propio repertorio. En 2010, la interpretó en vivo junto a Gilberto Gil en el Obelisco de Buenos Aires, celebrando el bicentenario de la independencia.
Letra completa
Como la cigarra (María Elena Walsh, 1973)
Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal
que seguí cantando.
Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la última vez
y seguí cantando.
Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad,
alguien te rescatará
para ir cantando.
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Análisis filosófico y lingüístico
La gramática de la supervivencia
La canción se construye sobre una estructura gramatical repetida: “Tantas veces [verbo en pasado]… [verbo en presente]”. Tantas veces me mataron / sin embargo estoy aquí resucitando. El pasado es violento, múltiple, acumulativo (tantas veces). El presente es terco, simple, afirmativo (estoy aquí). La canción no niega el pasado: lo cuenta, lo enumera, lo reconoce. Y después, simplemente, afirma que está aquí. La supervivencia no es un milagro: es una constatación. Sin embargo estoy aquí. El “sin embargo” es la conjunción de la resistencia: a pesar de todo, estoy.
El agradecimiento al verdugo
El segundo verso es una de las ironías más feroces de la canción argentina: “Gracias doy a la desgracia / y a la mano con puñal / porque me mató tan mal / que seguí cantando”. La narradora agradece a quien la mató. Pero el agradecimiento no es sumisión: es ironía. La mano con puñal la mató tan mal que no terminó el trabajo: dejó espacio para la resurrección. La impericia del verdugo es la condición de la supervivencia. Y la supervivencia no es silencio: es canto. Seguí cantando. El canto no es una consecuencia de la supervivencia: es la supervivencia misma.
El entierro propio
La segunda estrofa es una de las imágenes más perturbadoras de la canción: “a mi propio entierro fui / sola y llorando”. La narradora asiste a su propio entierro. No hay testigos, no hay comunidad: está sola, llorando su propia muerte. Pero entonces ocurre el detalle doméstico que vuelve todo más terrible: “Hice un nudo en el pañuelo / pero me olvidé después / que no era la última vez”. El nudo en el pañuelo es un recurso mnemotécnico antiguo: se hace un nudo para recordar algo. Pero la narradora olvida que el entierro no es el último. Es decir: la muerte no es un evento único sino una serie, una repetición. Y cada vez, la narradora sobrevive. Y seguí cantando. El canto como costumbre, como rutina, como lo que se hace después de cada entierro.
El cambio de perspectiva: de “me” a “te”
La tercera estrofa cambia la perspectiva: ya no es me mataron, es te mataron. La narradora le habla a alguien más: a un lector, a un oyente, a un compañero. “Tantas veces te mataron / tantas resucitarás”. El futuro (resucitarás) reemplaza al pasado. La canción se vuelve profecía: no describe lo que pasó, predice lo que pasará. Y la predicción es doble: tantas noches pasarás desesperando (la noche de la dictadura, del exilio, del duelo) pero también alguien te rescatará / para ir cantando. La canción promete que habrá rescate, y que el rescate será colectivo (ir cantando, juntos). El amor no aparece como tema, como en Ci sarà o Razón de vivir: aparece como solidaridad, como mano que rescata.
La cigarra y el sobreviviente
El estribillo final es una doble metáfora: “Cantando al sol como la cigarra / después de un año bajo la tierra, / igual que sobreviviente / que vuelve de la guerra”. La cigarra (cigarra, chicharra) es el insecto que pasa años bajo tierra como ninfa y luego emerge para cantar al sol durante unas pocas semanas. La metáfora es doble: la cigarra canta después de la oscuridad, y el sobreviviente canta después de la guerra. La canción no distingue entre la naturaleza y la historia: ambas son ciclos de muerte y resurrección. Y el canto es el signo de que la resurrección ocurrió.
La canción como documento histórico
Lo más extraordinario de Como la cigarra es que fue escrita antes de que ocurriera lo que describe. Walsh la compuso en 1968, pensando en las vicisitudes del oficio artístico. Pero en 1976, cuando la dictadura desapareció a miles de personas, la canción adquirió un significado que Walsh no había previsto. Las estrofas sobre ser borrada, desaparecer, asistir al propio entierro, se volvieron literales. La canción se convirtió en un documento histórico, en un testimonio de lo que todavía no había ocurrido cuando fue escrita. Es la prueba de que las grandes canciones son proféticas: no predicen el futuro, sino que crean el lenguaje con el que el futuro será entendido.
La censura y la supervivencia
La canción fue prohibida durante la dictadura . Pero la censura no pudo silenciarla: se cantaba en los cafés, en las casas, en las reuniones clandestinas. La canción sobrevivió a la censura como la cigarra sobrevive al invierno: bajo tierra, esperando el momento de emerger. Y cuando Mercedes Sosa regresó del exilio en 1982, la cantó públicamente, y se convirtió en un himno. La censura intentó matarla, pero la mató tan mal que siguió cantando.
Análisis musical
La versión original de 1973, con arreglos de Santiago Chouny, es simple y bucólica: guitarra acústica, ritmo lento, voz clara y directa. La melodía es ascendente en las estrofas (la enumeración de las muertes) y descendente en el estribillo (la afirmación de la supervivencia). La música no dramatiza: acompaña, como un testigo silencioso.
En la versión de Mercedes Sosa de 1978, con orquesta de Oscar Cardozo Ocampo, la canción se vuelve más dramática, más ceremonial. La Negra usa todo su rango vocal, desde los graves más profundos hasta los agudos más luminosos. La orquesta subraya los momentos clave: el resucitando, el segui cantando, el cantando al sol como la cigarra. Es una versión más teatral, más política, más apropiada para el momento histórico (la dictadura, el exilio).
En la versión acústica de 1980, grabada en Suiza con Colacho Brizuela en la guitarra, la canción vuelve a la simplicidad. Es la versión del exilio: íntima, desnuda, conmovedora. La voz de Mercedes Sosa, cansada pero firme, canta como quien canta para sí misma, para no olvidar quién es.
Las tres versiones no compiten: son tres momentos de la misma supervivencia. La de 1973 es la canción recién nacida, todavía personal. La de 1978 es la canción perseguida, grabada en el exilio. La de 1980 es la canción que regresa, que afirma que el exilio no pudo silenciarla.
Conclusión
Como la cigarra es una canción sobre la supervivencia: la supervivencia del artista, la supervivencia del pueblo, la supervivencia del canto. María Elena Walsh la escribió pensando en su propia vida, en las vicisitudes del oficio. Pero la historia —la dictadura, la censura, el exilio— la convirtió en un himno de resistencia. La canción no niega el dolor: lo enumera, lo cuenta, lo reconoce. Y después, simplemente, afirma: sin embargo estoy aquí resucitando.
La cigarra canta después de un año bajo la tierra. Nosotros cantamos después de la dictadura, después del exilio, después de todo. La canción nos enseñó que la supervivencia no es un milagro: es una costumbre. Y que el canto no es una consecuencia de la supervivencia: es la supervivencia misma.
En 2010, León Gieco y Gilberto Gil cantaron Como la cigarra en el Obelisco de Buenos Aires, celebrando el bicentenario de la independencia. La canción que había sido prohibida se cantaba ahora en el centro de la ciudad, frente a miles de personas. La dictadura había terminado. La cigarra había emergido. Y seguía cantando.
Crédito de imagen: ilustración digital creada mediante inteligencia artificial (2026). No corresponde a fotografías ni a obras de autor humano
Referencias
- Como la cigarra - Wikipedia, la enciclopedia libre es.wikipedia.org
- María Elena Walsh - Wikipedia, la enciclopedia libre es.wikipedia.org
- Como la cigarra - María Elena Walsh - Poemas del Alma www.poemas-del-alma.com
- Mercedes Sosa - Como La Cigarra - Spotify open.spotify.com
- Homenaje a Violeta Parra - Mercedes Sosa - Wikipedia en.wikipedia.org
- María Elena Walsh: la madre de todas nosotras - Kranear kranear.com.ar
- María Elena Walsh - Fundación Walsh Facio fundacionwalshfacio.com
- 95 años del nacimiento de María Elena Walsh - Argentina.gob.ar www.argentina.gob.ar
- María Elena Walsh y el tiempo de jugar - Educ.ar www.educ.ar
- Biografía de María Elena Walsh - Textura del Disparate texturadeldisparate.com